Una rama de geranio partida por el viento puede convertirse en una planta nueva, pero no basta con meterla en el primer tiesto que tengas a mano. Si lleva una flor abierta, demasiadas hojas y un tallo demasiado tierno, perderá agua mucho más deprisa de lo que será capaz de generar raíces. El éxito del esqueje empieza, por tanto, en saber elegir el tramo correcto.
Dentro de todas las tareas que exige el geranio, la propagación funciona mejor en primavera o entre finales de verano y principios de otoño, cuando las temperaturas son suaves y la planta madre sigue activa. Conviene cortar más de un tallo: no todos arraigan, y tener algunas reservas evita forzar los que ya muestran señales de podredumbre.
Cortar siempre por debajo de un nudo
Elige un tallo sano, sin manchas ni plagas, de unos diez a doce centímetros de largo y suficientemente firme como para no doblarse. Corta con una cuchilla limpia justo por debajo de un nudo, elimina flores y capullos y deja solo unas pocas hojas en la parte superior. Así el esqueje reduce la transpiración y concentra sus reservas en la base, donde deben formarse las raíces.
No hace falta cubrir el corte con canela, miel ni ningún otro remedio casero. Un hormón de enraizamiento comercial puede ayudar, pero es opcional; lo que realmente importa es contar con tejido sano y herramienta limpia. Si la rama está mojada por la lluvia, espera a que la superficie se seque antes de prepararla.
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Por qué el tiesto pequeño marca la diferencia
Llena un pequeño recipiente con orificios de drenaje usando un sustrato ligero para esquejes, preferiblemente con un componente mineral que mantenga el aire entre partículas. Haz primero el agujero con un lápiz e introduce uno o dos nudos sin raspar el tallo. Compacta ligeramente el sustrato alrededor para que el esqueje se mantenga vertical, pero sin que la mezcla quede apelmazada.
Riega una sola vez para asentar y deja escurrir bien. A partir de ese momento, mantén el sustrato apenas húmedo, nunca empapado. El geranio no necesita ningún tipo de invernadero improvisado: una bolsa de plástico llena de condensación favorece los hongos y la temida podredumbre del cuello. Una posición luminosa sin sol directo intenso permite a las hojas trabajar sin sobrecalentarse.
Esperar raíces de verdad antes de actuar
Una hoja nueva es una señal alentadora, pero puede brotar usando las reservas del tallo sin que haya raíces todavía. Pasadas varias semanas, comprueba la estabilidad sin tirar repetidamente del esqueje: que el crecimiento continúe y que el cepellón empiece a mantenerse unido son indicios mucho más fiables. Si la base se vuelve oscura y blanda, corta por encima del tejido dañado y vuelve a empezar con material sano.
No abones mientras el esqueje no muestre una recuperación real. Las raíces jóvenes en poco sustrato son muy sensibles a las sales, y ningún fertilizante sustituye al proceso de enraizamiento. Cuando la planta ocupe el recipiente por completo, pasa a un tiesto apenas más grande y mantén la misma profundidad del cuello.
Cómo superar el primer invierno sin perder la planta
Los esquejes de otoño necesitan protección frente a las heladas y las lluvias prolongadas, en un lugar luminoso y bien ventilado. Reduce el riego a medida que el crecimiento se ralentiza, pero no dejes que el pequeño cepellón se seque durante semanas seguidas. El peso del tiesto y el aspecto seco de la superficie te indicarán cuándo actuar mejor que cualquier calendario.
En esta misma época del año, algunas plantas perennes se multiplican de forma distinta: dividir un ejemplar en otoño conserva ya raíces y yemas formadas, mientras que un esqueje debe construirlas desde cero. Para el geranio, pocas hojas, luz difusa y sustrato aireado siguen siendo la combinación más segura.
Cuando aparezca una hoja nueva, el cepellón todavía no está listo para un tiesto grande. Espera a que el esqueje ofrezca una ligera resistencia al moverlo y a que las raíces alcancen los bordes del recipiente pequeño. Solo entonces aumenta de forma gradual la exposición al sol y la frecuencia de riego: adelantar el trasplante rompe exactamente las raicillas que acaban de hacer autónoma a la joven planta.
Si en primavera las condiciones siguen siendo las adecuadas, ese mismo esqueje puede convertirse en la planta más vigorosa del balcón — siempre que no hayas tenido prisa.
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