Entre finales de agosto y septiembre, el Sedum Teresina vive simultáneamente dos transformaciones muy visibles. En los extremos de sus ramas colgantes comienzan a formarse las inflorescencias rosas, mientras parte del follaje pierde progresivamente el verde uniforme.
Las hojas pueden adquirir tonalidades rojas, púrpuras o rosadas, sobre todo en los márgenes. No es necesariamente señal de un problema: en el Sedum Teresina este cambio puede acompañar de forma natural la llegada del otoño.
La combinación entre floración tardía y coloración estacional del follaje es precisamente una de las características más llamativas de esta suculenta, que alcanza uno de sus momentos más espectaculares cuando muchas plantas de verano ya están ralentizando su actividad.
Por qué las hojas se vuelven rojas en otoño
El enrojecimiento se debe principalmente a la producción de pigmentos llamados antocianos, que se vuelven más visibles cuando cambian la luz y las temperaturas.
Los días siguen siendo luminosos, pero entre finales de verano y septiembre las noches empiezan a ser más frescas. Este contraste puede favorecer la aparición de tonalidades rojas que sustituyen progresivamente parte del verde.
El cambio no se produce necesariamente en todas las hojas al mismo tiempo. Las más expuestas a la luz pueden colorearse antes, mientras otras permanecen verdes durante varias semanas más.
Más para leer
Una hoja roja pero carnosa, firme y bien adherida a la rama no requiere correcciones inmediatas.
La floración llega con retraso, y eso es lo habitual
Casi en el mismo período, en los extremos de los tallos comienzan a hacerse visibles pequeños grupos de capullos.
Al principio parecen estructuras compactas y poco coloreadas. Con el paso de los días se abren hasta formar las típicas inflorescencias rosas del Sedum Teresina.
La floración es naturalmente tardía y puede concentrarse entre finales de verano y principios de otoño. Por eso, una planta que durante junio y julio ha producido principalmente vegetación no está necesariamente retrasada: ha seguido simplemente su propio calendario.
Las largas ramas colgantes permiten además que las flores se distribuyan a lo largo del borde de la maceta, creando un efecto muy distinto al de las suculentas que concentran las inflorescencias en el centro.
Luz, riego y abono en septiembre
Para lograr simultáneamente una buena coloración y una floración bien desarrollada es necesaria una luminosidad abundante. El Sedum Teresina cultivado en una posición demasiado sombreada puede mantener hojas más verdes, producir ramas más alargadas y desarrollar una floración menos evidente.
Un ejemplar que haya permanecido durante meses en sombra no debería trasladarse de golpe al sol más intenso. La exposición debe aumentarse de forma progresiva para evitar quemaduras en los tejidos. El enrojecimiento uniforme de los márgenes es muy distinto a una quemadura solar, que produce manchas beige, marrones y secas.
En cuanto al riego, la aparición de las flores no significa que la planta deba recibir mucha más agua. Las hojas carnosas conservan parte de las reservas y el sustrato debería seguir secándose entre un riego y el siguiente. En septiembre la maceta puede tardar más en secarse que en agosto, por lo que mantener la misma frecuencia de riego que en las semanas más calurosas puede dejar el cepellón húmedo demasiado tiempo.
Las hojas que se vuelven rojas no deben interpretarse automáticamente como señal de sed. Una verdadera deshidratación produce tejidos menos turgentes, hojas arrugadas y pérdida evidente de consistencia.
Una planta ya con capullos formados no debe estimularse con grandes cantidades de fertilizante. Un exceso de nitrógeno favorece principalmente tejidos verdes y tiernos. Hacia la fase de floración conviene evitar aumentos repentinos en las dosis.
Qué ocurre cuando terminan las flores
Cuando las inflorescencias hayan completado su ciclo, la planta continuará cambiando de aspecto de forma progresiva. Con el avance del otoño el follaje puede volverse todavía más rojo y púrpura, hasta llegar a la fase de reposo estacional. En climas fríos la parte aérea puede reducirse notablemente, mientras la planta conserva en la base las estructuras desde las que brotará de nuevo.
El color rojo del follaje no es, por tanto, algo que deba corregirse. Cuando las hojas del Sedum Teresina enrojecen justo al mismo tiempo que se abren los primeros flores, se está observando uno de los momentos más característicos de su ciclo: septiembre es, para esta suculenta, uno de los períodos más interesantes del año.
Tu opinión nos ayuda









La conversación continúa
Comentarios