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La albahaca sigue frondosa en octubre, pero ya no necesita el mismo riego que en verano

La albahaca sigue frondosa en octubre, pero ya no necesita el mismo riego que en verano

Una mata de albahaca puede llegar a octubre verde, densa y productiva, sobre todo si durante el verano se han realizado podas regulares. Sin embargo, su buen aspecto no significa que el sustrato consuma agua al mismo ritmo que en agosto. En el cuidado de la albahaca, la temperatura, las horas de luz y la ventilación pesan más que el mes del calendario.

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Con las noches más frescas y los días más cortos, la tierra puede permanecer húmeda durante más tiempo. Seguir regando con la misma frecuencia de antes puede mantener las raíces saturadas justo cuando la planta empieza a ralentizarse. Una mata todavía frondosa hay que observarla, no regarla por costumbre.

Comprueba el sustrato antes de regar

Introduce los dedos en los primeros centímetros de tierra y levanta la maceta antes de decidir si regar. Si la superficie está seca pero en profundidad el sustrato sigue fresco y el recipiente pesa, conviene esperar. Cuando el sustrato se está secando también en las capas inferiores y la maceta se nota más ligera, se puede regar de forma completa dejando escurrir todo el exceso de agua.

La comprobación puede hacerse a diario, especialmente en macetas pequeñas, mientras que los riegos deben seguir siendo menos frecuentes. Comprobar no equivale a regar cada vez.

Riega por la mañana, no por la noche

Con noches más frescas, un riego abundante hecho a última hora puede dejar las raíces y la superficie de la tierra húmedas durante muchas horas. Es preferible regar por la mañana para que la luz y la circulación de aire permitan un secado adecuado a lo largo del día. El agua debe verterse directamente sobre el sustrato, evitando mojar repetidamente las hojas, que podrían quedarse frías y húmedas durante la noche.

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Si el cepellón está muy seco y se usa el método de inmersión, hay que dejar escurrir completamente la maceta después. El platillo no debería convertirse en una reserva permanente de agua.

Vigila las temperaturas nocturnas

La albahaca ama el calor y reacciona mal al frío. Cuando las mínimas bajen, traslada la maceta a un lugar protegido y luminoso, sin encerrarla en una habitación oscura. Un alféizar resguardado puede prolongar la cosecha, siempre que la planta no quede apoyada contra un cristal muy frío.

Las hojas que se ennegrecen tras una noche fría no indican necesariamente falta de agua. Antes de volver a regar, compara los síntomas con los propios del daño por frío en la albahaca.

Cosechar sin dejar la planta desnuda

Mientras la albahaca siga produciendo brotes sanos, se pueden recoger pequeñas porciones de tallo cortando por encima de un par de hojas. Conviene evitar arrancar siempre las hojas más grandes de la parte baja, ya que la planta necesita mantener una buena superficie verde para aprovechar las horas de luz disponibles.

Las inflorescencias pueden eliminarse si se quiere prolongar la producción de hojas; algunas pueden dejarse desarrollar para favorecer a los insectos polinizadores o para recoger semillas más adelante.

Cuando la rebrota se ralentice, conviene reducir también la cantidad que se cosecha cada vez. Las técnicas para obtener hojas nuevas siguen funcionando mientras la luz y la temperatura sean suficientes para sostener la formación de nuevos nudos y brotes.

Abono con moderación en esta etapa

Un fertilizante abundante no compensa los días más cortos ni las temperaturas más bajas. Si la albahaca sigue creciendo, pueden mantenerse abonados ligeros y espaciados; cuando la planta se ralentice, es mejor suspenderlos. Sobre un sustrato frío y muy húmedo, las sales minerales pueden aumentar el estrés de las raíces.

En octubre el objetivo no es mantener el ritmo de agosto, sino acompañar la producción que queda con menos agua, controles más atentos y protección frente a las noches frías.

Si se prevé un descenso brusco de temperaturas, conviene recoger antes los mejores brotes y evitar un riego abundante justo antes del frío. A la mañana siguiente se puede volver a comprobar el peso de la maceta y la humedad del sustrato.

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