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Ciclamino Azul y Blue Dragon: Las Nuevas Variedades que Transforman el Salón Este Otoño

Ciclamino Azul y Blue Dragon: Las Nuevas Variedades que Transforman el Salón Este Otoño

Durante décadas, el ciclamen de interior ocupó el mismo rincón del salón con la misma paleta de siempre: rojo intenso, rosa suave y blanco puro. Cualquiera que pasara por la sección de plantas de un gran almacén en octubre sabía exactamente qué iba a encontrar, un macetero compacto repleto de pétalos curvados hacia arriba, inconfundible y predecible.

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Esa imagen está cambiando a un ritmo que pocos esperaban. La selección varietal ha introducido en los últimos años colores azul-violáceos, corolas dobles, formas de campanilla y hasta variedades elegidas por su fragancia. El resultado es un ciclamen que ya no se parece del todo al que todos conocían, y la pregunta ahora es cuál de estas nuevas variedades merece un lugar en casa.

Blue Dragon: cuando el ciclamen deja de ser rojo o rosa

De todas las novedades que han llegado al mercado, Blue Dragon es probablemente la que genera más miradas de sorpresa en los viveros. Su nombre no es una exageración comercial: los flores se mueven entre tonalidades azul-violáceas, lavanda y púrpura frío, una paleta que nada tiene que ver con los colores que el ciclamen había llevado durante generaciones.

No se trata de un azul puro y saturado como el de una hortensia, pero el contraste con los clásicos rosa y rojo resulta tan llamativo que el macetero parece pertenecer a otra especie. La planta conserva su silueta reconocible, pero la impresión general cambia por completo. Junto a un ciclamen rojo tradicional, el Blue Dragon parece casi moderno, casi inesperado.

La selección moderna trabaja ya no solo sobre la cantidad de flores o la compacidad de la mata, sino sobre tonalidades cada vez más sorprendentes, y Blue Dragon es el ejemplo más claro de esa dirección.

Illusia y Petticoat: la forma del flor como nueva frontera

El color no es el único elemento que está evolucionando. Con Illusia, la corola adquiere un aspecto mucho más abierto que el del ciclamen tradicional. Los pétalos no forman únicamente la silueta clásica doblada hacia arriba, sino que ofrecen al flor una presencia más visible de frente, casi como si la planta mostrara completamente lo que hasta ahora tendía a esconder.

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Distinto, pero igualmente alejado del estándar, es Petticoat. Aquí la particularidad reside en la disposición de los pétalos y en la forma general de la corolla, que aparece casi invertida respecto a la que el ojo está acostumbrado a ver. Observando Illusia y Petticoat juntas resulta evidente que la estructura del flor puede convertirse por sí sola en el rasgo que distingue una variedad de otra, sin necesidad de recurrir a colores excepcionales.

Absolu: el ciclamen que también se huele

El color y la forma no eran los únicos aspectos pendientes de explorar. Con Absolu, entra en juego el perfume, una característica que el ciclamen de interior casi nunca había ofrecido de manera notable.

Habitualmente, este tipo de planta se elige por su aspecto visual. La fragancia raramente figuraba entre los motivos de compra. Con Absolu, el perfume pasa a ser un elemento distintivo que se descubre únicamente al acercarse a la planta, lo que cambia también la manera en que el macetero se percibe en el espacio.

Deja de ser solo una mancha de color para observar desde el sofá y se convierte en una planta capaz de ofrecer una experiencia también olfativa. Es un detalle pequeño, pero demuestra hasta dónde está llegando la selección varietal en una planta que parecía ya muy definida.

Petit Moulin y Clochette: dobles, llenas y con forma de campana

Entre las nuevas selecciones, dos variedades destacan por razones opuestas pero igualmente vistosas. Petit Moulin apuesta por la abundancia: sus flores son dobles, con corolas más ricas y llenas que las del ciclamen clásico, y su distribución sobre la planta resulta menos rígida que el grupo concentrado en el centro del macetero al que estamos acostumbrados. El efecto final es más natural, casi desordenado en el buen sentido.

Clochette, en cambio, transforma la silueta del flor de raíz. Sus flores recuerdan a pequeñas campanillas, con una forma muy alejada de la corolla típica del ciclamen. Algunas selecciones presentan además tonalidades salmón que hacen el resultado aún más particular. Mirando Petit Moulin y Clochette juntas se hace difícil seguir pensando en el ciclamen como una planta con una sola forma posible.

Las principales características de estas seis variedades, resumidas para facilitar la elección, son las siguientes:

  • Blue Dragon: tonalidades azul-violáceas, lavanda y púrpura frío; aspecto moderno e inesperado.
  • Illusia: corola abierta y visible de frente; el flor se muestra en lugar de esconderse.
  • Petticoat: pétalos en disposición casi invertida respecto al ciclamen tradicional.
  • Absolu: seleccionada también por su fragancia, detectable al acercarse a la planta.
  • Petit Moulin: flores dobles y distribución natural sobre la mata; mayor abundancia de pétalos.
  • Clochette: silueta en forma de campanilla, con opciones en tonos salmón.

Más allá del rojo, el rosa y el blanco: lo que está cambiando en el ciclamen de otoño

El ciclamen tradicional seguirá siendo protagonista del otoño y el invierno en los hogares españoles. Los rojos, rosas y blancos clásicos permanecen como colores muy queridos e inmediatamente reconocibles, y no hay razón para pensar que van a desaparecer de las floristerías ni de los supermercados.

Lo que está cambiando es la posibilidad de elegir. Junto a las variedades de siempre pueden aparecer ahora el azul-violáceo de Blue Dragon, el flor abierto de Illusia, la forma singular de Petticoat, el perfume de Absolu, los pétalos dobles de Petit Moulin y las campanillas de Clochette. Hace apenas unos años, un surtido así habría resultado llamativo incluso en una floristería especializada.

La selección varietal está transformando el ciclamen, de planta estacional disponible en pocos colores, a una colección de formas, perfumes y tonalidades distintas. Y quizá lo más relevante de esta transformación es que el ciclamen clásico no queda desplazado, sino acompañado por versiones capaces de sorprender incluso a quienes creían conocerlo bien desde hace años.

Lo que llegue a los viveros y floristería el próximo otoño de 2027 podría ampliar aún más este abanico de opciones.

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