El pothos puede desarrollar con el tiempo tallos excesivamente largos, desnudos en la base o desordenados, lo que hace necesario intervenir. Acortar los tallos no solo mejora el aspecto de la planta: una poda realizada en el momento adecuado permite estimular la ramificación, mantener una forma más compacta y favorecer un crecimiento equilibrado.
Cuándo considerar que un tallo es demasiado largo
No existe una longitud exacta a partir de la cual un tallo de pothos deba acortarse obligatoriamente. La necesidad de podar depende sobre todo del aspecto de la planta y del espacio que ocupa en el hogar.
Cuando los tallos han crecido tanto que rozan el suelo, se enredan entre sí o invaden demasiado espacio, es el momento de actuar. También pueden acortarse los tallos con pocas hojas e internodos muy espaciados, ya que esto favorece una vegetación más densa.
El mejor momento del año para podar
El momento más favorable coincide con la fase de crecimiento activo, especialmente en primavera y durante la primera parte del verano. En este período el pothos dispone de mejores condiciones para producir nuevos brotes tras la poda.
La mayor disponibilidad de luz y las temperaturas más suaves favorecen la recuperación vegetativa, por lo que un corte realizado en esta fase puede ir seguido de la aparición de nuevas ramificaciones laterales.
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Es posible intervenir también en otras épocas del año cuando exista una necesidad concreta, por ejemplo para eliminar una parte dañada o reducir un tallo que cause problemas. En invierno, sin embargo, el crecimiento puede ser mucho más lento y la respuesta a la poda menos evidente.
Dónde realizar el corte para obtener más ramas
La posición del corte es fundamental si el objetivo es conseguir un pothos más frondoso. A lo largo del tallo se encuentran los nodos, pequeños puntos desde los que pueden desarrollarse nuevas raíces aéreas y nuevos brotes.
Al acortar un tallo, realiza el corte justo por encima de un nodo. La yema situada cerca del nodo puede convertirse en un nuevo punto de crecimiento y contribuir a que la planta se ramifique más.
No es necesario acortar todos los tallos a la misma altura. Cortes de diferente longitud ayudan a crear una copa más natural y uniforme, evitando un aspecto excesivamente regular.
Cuánto acortar según el estado de la planta
La cantidad que se debe eliminar depende de las condiciones de la planta y del resultado deseado. Si el pothos está sano y muy vigoroso, es posible acortar de forma bastante decidida algunos tallos especialmente largos.
Cuando la planta parece débil, tiene pocas hojas o ha sufrido recientemente otros tipos de estrés, conviene proceder de forma gradual. Una poda moderada es generalmente más segura que un corte drástico realizado de una sola vez.
Si el tallo es largo pero todavía tiene muchas hojas, basta con eliminar solo la parte terminal. Si en cambio está muy desnudo en el extremo más alejado del macetero, puede ser más conveniente intervenir más cerca de la base, dejando siempre suficientes nodos y hojas en los tallos que quedan.
Qué hacer con los tallos cortados
Los tallos sanos obtenidos de la poda no tienen por qué desecharse. El pothos se presta muy bien a la propagación por esqueje, una técnica sencilla que permite obtener nuevas plantas a partir de porciones de tallo.
Las partes cortadas deben contener al menos un nodo. Pueden enraizarse en agua o colocarse en un sustrato adecuado, manteniendo condiciones favorables para el desarrollo de las nuevas raíces.
De este modo, la poda puede convertirse también en una oportunidad para multiplicar el pothos y usar las nuevas plantas para hacer más frondosa la planta madre o crear nuevos maceteros.
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