En los viveros, las macetas de brezo y de calluna suelen compartir el mismo estante y se venden indistintamente como «brezo». Son dos pequeños arbustos que de lejos se parecen: ramas tupidas y multitud de puntos rosas, blancos o violetas. Acercando una rama puedes distinguirlos por la forma de las hojas y las flores.
Ambas son plantas válidas para el jardín y para maceta, pero la etiqueta importa: bajo el nombre brezo conviven tipos con floraciones y resistencia al frío muy distintas. La comparación visual permite identificar el grupo; la etiqueta precisa ayuda después a saber dónde podrá vivir la planta.
Lo que revelan las hojas
Desliza suavemente dos dedos a lo largo de una ramita sin doblarla. En el brezo las hojas son con frecuencia finas como pequeñas agujas y sobresalen alrededor del tallo. El perfil de la rama resulta airoso y puntiagudo, mientras que las hojas son blandas al tacto. En la calluna son todavía más pequeñas, superpuestas y pegadas a la ramita. El tallo parece revestido por un dibujo compacto. Esta diferencia se aprecia incluso cuando la planta no está en flor y es la comprobación más sencilla de hacer sin etiqueta.
Usa la cámara del teléfono como lupa si las hojas son demasiado pequeñas. Enfoca un tramo central donde la ramita sea madura e intacta. En la calluna verás pequeñas escamas dispuestas una encima de la otra; en el brezo las hojas individuales se separan con más claridad del tallo. Coloca dos macetas una al lado de la otra: la diferencia se vuelve mucho más evidente.
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Campanillas o pequeños cálices
Muchos brezos presentan flores en forma de campanilla o de pequeño puchero, con la parte coloreada cerrada y colgante. En la calluna las flores suelen ser más abiertas y se agrupan a lo largo de la punta de las ramas. En algunas variedades otoñales, sin embargo, lo que parece una flor permanece en botón durante meses: por eso el color dura tanto tiempo.
El cáliz es la envoltura exterior que rodea la flor. En la calluna puede mantenerse coloreado y bien visible incluso cuando la parte más delicada de la flor ya ha pasado. No es necesario memorizar el término: si la ramita tiene hojitas adheridas y pequeños envoltorios persistentes a lo largo de la punta, es probable que tengas delante una calluna.
Prueba también a sacudir ligeramente la ramita sobre la mano. Las flores más delicadas de algunos brezos pueden caer cuando ya están viejas; las variedades de calluna vendidas por su color otoñal conservan durante mucho tiempo el aspecto de pequeños botones. Esta comprobación sirve para saber si la maceta es aún fresca o lleva varias semanas en el banco de ventas.
Más allá de la época de floración
La calluna está muy presente en los viveros entre finales de verano y otoño. También varios brezos se venden en el mismo período, mientras que otros florecen en pleno invierno o en primavera. La indicación «florece en septiembre» ofrece por tanto solo una primera pista. Lo mismo ocurre con el frío: muchas callunas son rústicas; algunos brezos invernales también lo son y toleran suelos menos ácidos, mientras que otros tipos vendidos como decoración otoñal no soportan las heladas. En la maceta busca siempre la variedad y la resistencia indicadas.
Pregunta en el vivero si la planta puede quedarse al exterior en el clima de tu zona y si el color corresponde a flores abiertas o a botones persistentes. Una etiqueta completa debería indicar al menos nombre, altura y exposición. Fotografía la etiqueta antes de llevarte la maceta: te resultará útil cuando tengas que elegir el sustrato y la protección invernal.
Qué cambia en maceta
La calluna prefiere en general un sustrato ácido, mucha luminosidad y un drenaje eficaz. Dentro del grupo de los brezos existen tipos más tolerantes, pero no es prudente usar el mismo sustrato universal para cualquier planta sin leer la etiqueta. Ambas tienen raíces finas y sufren cuando el cepellón alterna sequedad completa con agua estancada.
Nada más llegar a casa, levanta la maceta y comprueba el cepellón a través de los agujeros de drenaje. Si está ligero y separado de los bordes, riégalo despacio y deja escurrir; si ya está pesado, espera. Colócala en el exterior en un lugar luminoso y observa con qué rapidez se seca antes de incluirla en una composición con otras plantas.
Si la etiqueta no especifica la variedad ni la resistencia al frío, esa información es la que más conviene obtener antes de decidir la ubicación definitiva de la planta.
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