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El aloe produce pequeños brotes nuevos justo al lado de la planta madre

El aloe produce pequeños brotes nuevos justo al lado de la planta madre

Junto a un aloe adulto pueden aparecer de repente pequeñas rosetas verdes que parecen brotar directamente del suelo. Al principio tienen apenas unas pocas hojas cortas, pero en cuestión de meses pueden volverse cada vez más parecidas a la planta principal.

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Son los llamados hijuelos o brotes basales, uno de los mecanismos por los que muchos aloes se multiplican de forma vegetativa. No nacen de semillas caídas al azar en la maceta: están conectados, al menos en las primeras fases, a la estructura de la planta madre.

Su aparición ofrece dos posibilidades: se pueden dejar crecer para obtener un grupo más voluminoso o separarlos, cuando están suficientemente desarrollados, para formar nuevas plantas independientes.

De dónde nacen estos brotes

Muchas especies de aloe producen nuevos puntos vegetativos en la base. Los brotes emergen cerca de la planta principal porque se desarrollan a partir de estructuras subterráneas o de la zona basal del tallo. En un primer momento pueden compartir parte del sistema radicular con el ejemplar adulto.

Por eso no conviene arrancarlos en cuanto aparece la primera hojita. Un hijuelo muy joven tiene todavía pocas reservas y puede no disponer de raíces propias suficientemente desarrolladas.

Si se le deja crecer durante cierto tiempo, la pequeña roseta aumenta de tamaño y resulta más fácil separarla sin comprometerla.

Cuándo conviene mantenerlos juntos

No existe obligación de dividir inmediatamente un aloe que produce hijuelos. Dejar los brotes en la misma maceta produce progresivamente un grupo de rosetas, a menudo muy decorativo.

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Esta solución funciona mientras haya espacio suficiente para las raíces y una buena circulación de aire entre las hojas.

El problema aparece cuando el contenedor se llena tanto que los nuevos brotes crecen deformados, el agua tiene dificultades para llegar uniformemente al sustrato o las raíces ocupan casi todo el volumen disponible. En ese momento puede plantearse una división.

Cuándo separarlos y cómo comprobarlo

Un brote es más fácil de separar cuando ya tiene varias hojas bien formadas y ha alcanzado un tamaño suficiente para manejarlo.

Si es posible, conviene esperar a que haya desarrollado raíces propias. Para comprobarlo no hace falta escarbar continuamente alrededor de la base: basta aprovechar el momento en que se decide trasplantar todo el grupo.

Una vez extraída la planta del contenedor, se retira la tierra con cuidado de la zona en cuestión hasta localizar el punto de conexión entre la madre y el hijuelo. Los brotes que ya tienen raíces tienen más probabilidades de retomar el crecimiento con rapidez.

Cómo realizar la separación correctamente

La separación debe hacerse sin desgarrar los tejidos bruscamente. Cuando el hijuelo se puede dividir con facilidad, basta con despegarlo con delicadeza; si existe una unión resistente, es preferible usar una hoja de corte limpia y afilada.

La zona cortada puede dejarse secar antes de plantar, especialmente cuando el corte es amplio. Este breve período permite que la superficie cicatrice y reduce la posibilidad de que los tejidos recién lesionados queden en contacto inmediato con tierra muy húmeda.

El hijuelo debe colocarse después en un contenedor pequeño, proporcional a sus raíces.

Sustrato y maceta adecuados

Un aloe joven no debe plantarse en una maceta grande llena de tierra que permanezca húmeda durante semanas. Necesita un sustrato muy permeable, adecuado para suculentas y capaz de evacuar rápidamente el agua sobrante.

El contenedor debe tener agujeros de drenaje despejados. El tamaño de la maceta se elige en función del pequeño sistema radicular: pasar directamente a un recipiente enorme no acelera el crecimiento y aumenta la masa de tierra que puede quedar mojada alrededor de las raíces. Con el tiempo, la maceta podrá aumentarse de forma gradual.

Primeros riegos y adaptación a la luz

Justo después de una separación que haya producido heridas en las raíces o en la base, no es necesario saturar el sustrato de inmediato. Se puede dar a la planta tiempo para cicatrizar y estabilizarse antes de reanudar los riegos con prudencia.

Posteriormente, el agua se aplica a fondo y la tierra se deja secar bien antes del siguiente riego. Las aloes jóvenes ya tienen hojas carnosas capaces de almacenar agua, por lo que mantenerlas continuamente mojadas por temor a que sean demasiado pequeñas puede resultar contraproducente.

Un hijuelo que ha crecido bajo las hojas de la madre puede no estar acostumbrado a la misma cantidad de sol que recibe la parte superior del grupo. Tras la separación conviene una posición luminosa y una adaptación gradual al sol directo: una roseta recién aislada no debería quedar expuesta durante horas al sol más intenso del final del verano.

Cuando empiece a producir una nueva hoja central, significa que el crecimiento está retomando. Cuanto más desarrollado esté el hijuelo en el momento de la separación, más sencillo resultará su arranque autónomo.

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