Algunas de las plantas de interior más comunes se han hecho famosas también por su capacidad de interactuar con ciertas sustancias presentes en el aire. Entre ellas se encuentran el Espatifilo, el Tronco de la felicidad, el Helecho de Boston y la Dieffenbachia, todas muy habituales en los hogares.
Las plantas siguen siendo valiosas para hacer los espacios más verdes y agradables, y algunas poseen una gran superficie foliar o una elevada transpiración. Sin embargo, la renovación del aire continúa siendo fundamental y no debería sustituirse por la presencia de plantas.
Qué significa realmente «purificar el aire»
La expresión «planta que purifica el aire» se utiliza con frecuencia de forma demasiado simplificada. Algunos experimentos observaron que diversas plantas podían contribuir a eliminar ciertos compuestos orgánicos volátiles en ambientes experimentales cerrados.
De esos resultados surgió la idea de que bastaba colocar algunas plantas en casa para obtener un efecto similar al de un purificador de aire.
En la realidad doméstica la situación es diferente. Una habitación se abre, se ventila y recibe continuamente nuevas corrientes de aire. Por eso, la renovación a través de puertas y ventanas tiene un peso mucho mayor.
Las plantas no deben considerarse una alternativa a la ventilación. Sí pueden convertirse en excelentes compañeras de interior, mejorar el aspecto de los ambientes y participar en los intercambios habituales con el aire a través de las hojas y el sustrato.
En la práctica, es más correcto hablar de plantas interesantes para el hogar que de dispositivos capaces de «limpiar» completamente el ambiente.
Espatifilo y Tronco de la felicidad
El Espatifilo es una de las plantas de interior más conocidas. Tiene grandes hojas verdes y brillantes y produce las características estructuras blancas que comúnmente se llaman flores.
Cuando las hojas empiezan a caer, puede ser señal de que necesita agua, pero eso no significa que sea correcto regar de forma automática. El método más sencillo consiste en comprobar la tierra con un dedo.
Si los primeros centímetros todavía están muy húmedos, es preferible esperar. Cuando empiecen a secarse, se puede proceder con un nuevo riego.
La posición ideal es luminosa pero protegida del sol directo intenso. Una luz filtrada, por ejemplo a través de una cortina, permite al Espatifilo crecer bien sin exponer las hojas a quemaduras.
Con poca luz puede seguir viviendo, pero tiende a crecer más lentamente y puede producir menos flores. También aprecia cierta humedad ambiental, por lo que puede encontrarse bien en un baño luminoso.
El Tronco de la felicidad, generalmente identificado con la Dracaena fragrans, representa una opción interesante para quien busca una planta decorativa relativamente sencilla de cuidar.
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Su forma es reconocible por el tronco del que se desarrollan largos penachos de hojas. Una de sus características más cómodas es la capacidad de tolerar intervalos más largos entre riegos. El error más común es precisamente excederse con el agua.
Antes de regar conviene comprobar siempre la tierra, dejando secar la parte superficial entre un riego y el siguiente. También es importante no dejar agua en el plato durante días, porque las raíces necesitan también oxígeno.
En cuanto a la luz, es bastante adaptable, aunque crece mejor en una posición luminosa y protegida del sol directo muy intenso.
Sus amplias hojas pueden acumular polvo con facilidad. Pasarles de vez en cuando un paño suave ligeramente húmedo ayuda a mantenerlas limpias y permite observar mejor la planta.
Helecho de Boston y Dieffenbachia
El Helecho de Boston crea rápidamente un efecto verde muy exuberante gracias a sus numerosas frondas ligeras y colgantes. En comparación con el Tronco de la felicidad, requiere mayor atención, especialmente en lo que respecta a la humedad.
Cuando se cultiva en un ambiente muy cálido y seco, los extremos de las frondas pueden volverse marrones y secos. Por eso puede sentirse bien en un baño luminoso, siempre que haya una ventana y, por tanto, una buena cantidad de luz natural.
Un salón luminoso también puede ser adecuado, pero es preferible mantenerlo alejado de radiadores, estufas y corrientes directas del aire acondicionado.
La tierra debería mantenerse ligeramente húmeda, sin convertirse en una masa constantemente encharcada. Se puede comprobar la superficie con un dedo y regar cuando empiece a secarse.
Las frondas son delicadas y pueden sufrir si se exponen durante muchas horas al sol directo intenso. Una luz abundante pero filtrada resulta más adecuada.
La Dieffenbachia se elige principalmente por sus grandes hojas variegadas, que pueden presentar tonos de verde oscuro, verde claro, crema y casi blanco.
Es una planta muy decorativa y puede convertirse fácilmente en un punto de interés en la decoración de una habitación.
También en este caso se necesita una posición luminosa, evitando el sol directo intenso. Las hojas variegadas, precisamente porque presentan amplias zonas claras, se benefician generalmente de una buena cantidad de luz indirecta.
Para el riego no hace falta un calendario fijo. Antes de regar hay que comprobar la tierra. Si todavía está muy húmeda, es mejor esperar; cuando la parte superficial se haya secado, se puede regar dejando escurrir el exceso.
Dónde colocar cada planta
La posición de las plantas debería elegirse primero en función de la cantidad de luz disponible y solo después por el efecto estético.
El Espatifilo puede colocarse cerca de una ventana luminosa, pero protegido del sol directo. El Helecho de Boston puede encontrar una buena ubicación en un baño luminoso o en el salón, siempre que esté alejado del aire demasiado seco.
El Tronco de la felicidad puede convertirse en la planta protagonista de un rincón del salón. Su crecimiento vertical permite obtener un buen efecto decorativo sin ocupar demasiado espacio en el suelo.
La Dieffenbachia puede colocarse en una zona luminosa donde sus grandes hojas sean bien visibles.
Un criterio sencillo puede ayudar a evitar errores: si un punto de la habitación está tan oscuro que requiere encender la luz con frecuencia incluso durante el día, probablemente no sea la posición ideal para estas plantas.
Los errores más frecuentes al cuidarlas
Uno de los errores más habituales es regar en exceso. Muchas plantas de interior pueden sufrir más fácilmente por una tierra constantemente mojada que por un olvido puntual.
Comprobar el sustrato antes de coger el regador permite evitar la mayoría de los encharcamientos.
Un segundo error es colocar las plantas demasiado cerca de radiadores, estufas o corrientes directas del climatizador. El calor y el aire muy seco pueden causar problemas, especialmente al Helecho de Boston.
El tercer error consiste en pensar que planta de interior equivale automáticamente a planta para mantener en la oscuridad. Casi todas estas especies prefieren una buena cantidad de luz natural indirecta.
Espatifilo, Tronco de la felicidad, Helecho de Boston y Dieffenbachia pueden hacer el hogar mucho más verde y agradable, siempre que se cultiven en las condiciones adecuadas. Su presencia no sustituye, sin embargo, la ventilación: abrir regularmente las ventanas y favorecer una buena renovación del aire sigue siendo uno de los hábitos más importantes.
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