A finales de agosto los balcones españoles viven una transición silenciosa. Las petunias y las surfinas que han aguantado todo el verano empiezan a perder fuerza, los colores se apagan poco a poco, y de repente aparece en el expositor de la tienda una planta compacta, repleta de pequeños capullos apretados, que promete exactamente lo que el otoño necesita: color firme y duradero durante semanas.
Desde el jueves 27 de agosto, Lidl ha incorporado a su sección de flores y plantas los primeros crisantemos de la temporada, con una altura aproximada de entre 16 y 20 centímetros y un precio de 4,99 euros. Al tratarse de una promoción ya en marcha, la variedad de colores disponible en cada establecimiento depende del stock que quede. La pregunta que se hacen quienes los ven por primera vez en el lineal es siempre la misma: ¿merece la pena comprarlos ahora, con tantos capullos todavía cerrados?
Por qué los crisantemos florecen justo cuando más se necesitan
El momento en que Lidl ha lanzado esta oferta no es casual. Los crisantemos son plantas que reaccionan al acortamiento de los días: cuando las horas de luz disminuyen, la planta interpreta esa señal como el aviso para preparar sus capullos. A finales de agosto ese proceso ya está en marcha, lo que explica por qué los ejemplares llegan al punto de venta compactos y cargados de pequeñas yemas.
Un crisantemo adquirido ahora puede cambiar completamente de aspecto a lo largo de las siguientes tres o cuatro semanas. Los capullos se hinchan de forma progresiva y se abren uno tras otro, generando una masa de color cada vez más densa. No hay que fijarse únicamente en los que ya tienen flores abiertas: un ejemplar con muchos capullos sanos y bien formados puede resultar incluso más interesante, porque lo mejor de su floración todavía está por llegar.
Cómo elegir bien en el expositor: lo que hay que mirar antes de pagar
Ante la bandeja de crisantemos, la parte superior de la planta es el primer punto que conviene observar. Los capullos deben estar bien distribuidos, consistentes y sin manchas oscuras. Entre un ejemplar con todas las flores ya abiertas y otro con la mayoría aún cerradas, el segundo suele garantizar una floración más larga una vez en casa.
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El follaje también habla. Las hojas verdes y bien erguidas indican que la planta sigue activa. Alguna hoja inferior ligeramente amarillenta puede aparecer de forma natural en plantas muy densas, pero una chioma generalizada y lánguida, o con zonas secas repartidas por toda la planta, merece más cautela. Un vistazo rápido al envés de las hojas permite comprobar que no hay pequeños insetos ni residuos pegajosos que delaten plagas.
Dónde colocar el crisantemo en el balcón para que dure hasta noviembre
El crisantemo necesita una posición muy luminosa, preferiblemente con varias horas de sol directo. En agosto y septiembre, el sol del mediodía puede ser todavía intenso en muchas zonas de España, por lo que una planta que venía del interior de la tienda no debería pasar directamente a una exposición total durante todo el día.
Lo más sensato es comenzar con el sol de la mañana o con una orientación luminosa sin exposición directa en las horas centrales, e ir aumentando la exposición de forma gradual a lo largo de varios días. La luz suficiente mantiene el porte compacto y favorece la apertura ordenada de los capullos. En una zona demasiado sombreada los tallos se estiran y la floración pierde densidad y uniformidad.
El riego durante la brotación: el error que arruina la floración
Una planta tan compacta concentra muchos tallos y capullos en un volumen de sustrato relativamente pequeño. En días todavía cálidos ese sustrato puede secarse con rapidez. Dejarlo secar por completo justo cuando los capullos están creciendo puede provocar marchitamiento brusco de la vegetación y caída prematura de algunas flores.
La pauta correcta es regar cuando el sustrato empieza a secarse, mojando bien toda la tierra y dejando escurrir el exceso. Lo que no debe ocurrir nunca es dejar agua estancada en el plato, porque el crisantemo no tolera el encharcamiento. A medida que avance septiembre y las temperaturas bajen, la evaporación se ralentiza y la frecuencia de riego debe reducirse siguiendo el estado real del sustrato, no un calendario fijo.
Quitar las flores viejas y lo que hay que saber sobre esta planta perenne
Cuando los primeros capullos terminan su ciclo, basta con cortar la inflorescencia ya seca sin tocar el resto de la planta. No hace falta podar toda la mata. Eliminar los cabezuelos marchitos hace que los nuevos resulten visibles de inmediato e impide que la planta quede ocupada por una corona de flores pardas que tapan las que están a punto de abrirse.
Hay algo que conviene recordar antes de que llegue el frío: el crisantemo no es solo una planta de temporada. Muchas variedades son plantas perennes. Terminada la floración, la parte aérea completa su ciclo estacional, pero la planta puede rebrotar desde la base en la primavera siguiente si se conserva en condiciones adecuadas. En maceta basta con no olvidarla cuando los últimos pétalos caigan; trasplantada a un arriate puede instalarse de forma definitiva. La oferta de Lidl a 4,99 euros, disponible desde el 27 de agosto en tonos rosa y blanco, llega justo en el momento en que esta planta entra en la parte más interesante de su calendario.
Si el ejemplar que llegas a casa todavía muestra la mayoría de los capullos cerrados, septiembre puede convertirse en el mes en que esa pequeña mata comprada casi dormida se transforma, capullo a capullo, en una mancha de color que aguanta bien entrado el otoño.
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