Cuando la Cycas produce un nuevo ciclo de hojas, el centro de la corona cambia de aspecto en pocos días. Las frondas viejas son oscuras, duras y casi coriáceas, mientras que las recién emergidas pueden parecer finísimas, verde muy claro y sorprendentemente blandas.
Esta diferencia lleva a pensar que las hojas nuevas son débiles. En realidad, están atravesando una fase precisa de su formación: los tejidos aún no han completado el endurecimiento que dará a las frondas adultas su característica rigidez.
Cómo aparece el nuevo ciclo de hojas
La Cycas no produce en general una hoja cada vez a lo largo del año. Del centro pueden emerger simultáneamente numerosas frondas, formando lo que se denomina comúnmente nuevo ciclo de hojas.
Al principio están recogidas casi en vertical. Las hojuelas laterales permanecen pegadas al eje central y toda la estructura tiene un aspecto tierno y compacto.
En los días siguientes las frondas se alargan con mucha más rapidez que el crecimiento habitual de la planta. Es precisamente esta aceleración repentina, tras meses de aparente inmovilidad, lo que hace el fenómeno tan llamativo.
Por qué las hojas nuevas son de color tan claro
El verde intenso de las hojas adultas aparece de forma progresiva. En los tejidos recién desarrollados, la cantidad y distribución de la clorofila todavía no han alcanzado su nivel definitivo. Por eso las frondas nuevas pueden presentarse de color verde lima o casi amarillo-verdosas.
Con la maduración, la coloración se va oscureciendo. Una fronda joven uniformemente clara no debe fertilizarse de inmediato con la intención de volverla más verde.
Distinto sería el caso de hojas ya completamente desarrolladas que permanecen anormalmente pálidas o muestran un amarillamiento irregular. En ese caso entrarían en juego la luz, la nutrición, las raíces y las condiciones del sustrato.
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Por qué las hojas son blandas al principio
La rigidez aparece cuando los tejidos completan su desarrollo estructural. Durante la primera fase, la fronda debe ser lo bastante flexible para alargarse y desplegarse. Después, las paredes celulares se vuelven más robustas y la hoja adquiere la consistencia coriácea característica de la Cycas.
El cambio puede requerir varias semanas. Una hoja nueva que se dobla ligeramente bajo su propio peso no está necesariamente dañada.
No hay que intentar enderezarla atándola con fuerza a un soporte. Cuando esté madura, cambiará de forma natural su consistencia y posición.
No tocar el centro durante la apertura
El corazón de la Cycas es especialmente delicado mientras se abre el nuevo ciclo. Las frondas tiernas pueden romperse o deformarse con facilidad si se intenta separarlas con las manos.
No hace falta ayudarlas a abrirse. La disposición inicial puede parecer desordenada, con algunas hojas más altas y otras ligeramente inclinadas. Mientras los tejidos siguen en expansión, la posición definitiva todavía no se ha alcanzado.
La intervención manual solo arriesga estropear una hoja que tardará mucho tiempo en ser sustituida.
Luz uniforme para una corona simétrica
Durante el alargamiento, las nuevas frondas reaccionan con intensidad a la dirección de la luz. Una Cycas cultivada con iluminación que llega casi exclusivamente de un lado puede producir un nuevo ciclo orientado hacia esa fuente luminosa, perdiendo la simetría característica de la corona.
En exterior, una posición bien iluminada por varios lados favorece una disposición más regular de las frondas.
En maceta conviene evitar que una pared o estructura muy cercana oscurezca la mitad de la planta justo durante la formación de las nuevas hojas. Sin embargo, no es recomendable girar la Cycas bruscamente cada día; es preferible garantizar desde el principio una exposición suficientemente uniforme.
Riego durante el crecimiento
La formación simultánea de numerosas frondas exige recursos. Durante esta fase el sustrato no debería llegar repetidamente a una sequedad extrema, especialmente en las Cycas cultivadas en maceta.
El agua debe distribuirse respetando la capacidad de drenaje del sustrato. Un suelo constantemente encharcado no acelera el endurecimiento de las hojas y puede dañar las raíces.
Se riega cuando es necesario, dejando que el exceso drene completamente. El agua no debe verterse de continuo en el corazón de la corona: la absorción se produce a través de las raíces.
Revisar la presencia de insectos
Los tejidos jóvenes son más tiernos y pueden verse más afectados por algunos parásitos. Durante la apertura conviene revisar con atención el envés de las hojuelas, el eje central y el punto de origen de las frondas.
Las alteraciones irregulares, las deformaciones que aumentan mientras la hoja crece o la presencia de pequeños insectos no deben confundirse con la blandura normal inicial.
La mayoría de las hojas nuevas, sin embargo, atraviesa simplemente una fase en la que color y consistencia todavía no han madurado. Cuando el ciclo ha completado su expansión, el verde se oscurece y las frondas se vuelven progresivamente rígidas. La blandura y el color pálido durante las primeras semanas forman parte del proceso de formación, y no son algo que deba corregirse de antemano.
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