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Hojas amarillas en la Calatea: qué causa el problema y cómo corregirlo sin estresarla más

Hojas amarillas en la Calatea: qué causa el problema y cómo corregirlo sin estresarla más

Las hojas de la Calatea son su mayor atractivo: grandes, decorativas y con diseños que varían según la variedad. Cuando aparecen zonas amarillas, es una señal de que algo en el entorno o en los cuidados diarios no está funcionando bien.

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El amarillamiento no siempre tiene el mismo origen. En algunos casos afecta únicamente a las hojas más antiguas; en otros aparece de repente también en la vegetación más joven. Observar cómo se presenta el problema es el primer paso para identificar la causa.

Revisar el sustrato antes de cualquier otra cosa

El primer control es siempre el sustrato. Si permanece mojado durante muchos días consecutivos, las raíces empiezan a trabajar con dificultad y las hojas pueden perder gradualmente su color. Al contrario, si la tierra se seca por completo durante demasiado tiempo, la Calatea tiene dificultades para absorber el agua necesaria y también muestra señales de deterioro.

Antes de regar conviene introducir un dedo en el sustrato varios centímetros. Si todavía está fresco, es mejor esperar; cuando empieza a secarse, es el momento adecuado para regar.

Un tiesto sin buen drenaje también puede generar problemas. Si el agua no fluye con facilidad, el sustrato permanece húmedo mucho más de lo necesario.

La humedad del aire importa más de lo que parece

Muchas Calataeas empiezan a mostrar hojas amarillas o puntas secas cuando el aire del ambiente está demasiado seco. Esto ocurre sobre todo en invierno, con la calefacción encendida, o en verano en habitaciones con aire acondicionado.

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Trasladarla a un ambiente algo más húmedo puede mejorar la situación. Mantener varias plantas juntas también contribuye a crear un microclima favorable.

Si el aire de casa es especialmente seco, un humidificador resulta mucho más eficaz que vaporizaciones frecuentes sobre las hojas.

El tipo de agua que se usa puede estar causando el daño

La calidad del agua se subestima con frecuencia. La Calatea es bastante sensible a la cal y, en zonas donde el agua del grifo es muy dura, pueden aparecer amarillamientos y alteraciones en el follaje a lo largo de los meses.

Siempre que sea posible, es preferible usar agua de lluvia o agua filtrada. Como alternativa, dejar reposar el agua del grifo durante unas horas puede ayudar a que se evapore parte del cloro, aunque no elimina la cal.

Si la planta se riega siempre con agua muy calcárea, el sustrato tiende a acumular sales minerales que dificultan la absorción de nutrientes.

La posición en casa condiciona el color de las hojas

La Calatea crece mejor en ambientes luminosos, pero no tolera el sol directo. Una ventana expuesta a los rayos más intensos puede provocar decoloración y amarillamiento, especialmente en primavera y verano.

Al mismo tiempo, una habitación excesivamente oscura ralentiza el crecimiento y hace que las hojas pierdan viveza. Lo ideal es una luz abundante pero difusa, similar a la que la planta recibiría en el sotobosque tropical.

Hay que prestar atención también a las corrientes de aire y a los cambios bruscos de temperatura. Una puerta que se abre con frecuencia o un aire acondicionado apuntado directamente a la planta pueden crear condiciones poco favorables.

Cómo ayudarla a recuperarse

Cuando las hojas empiezan a amarillear no es necesario actuar con muchos productos ni cambiar radicalmente los hábitos de cultivo. Es mucho más útil observar la planta, comprobar la humedad del sustrato, revisar la posición y corregir gradualmente los posibles errores.

Si algunas hojas están ya completamente amarillas, se pueden retirar para que la Calatea concentre su energía en la vegetación nueva.

Una fertilización equilibrada durante el período de crecimiento también puede ayudar a producir hojas más sanas, sin excederse en las dosis.

Cuando recibe la cantidad adecuada de luz, agua y humedad, la Calatea vuelve poco a poco a producir hojas nuevas con los colores intensos y las características venas que la distinguen. Con frecuencia, pequeños ajustes en los cuidados diarios bastan para ver a la planta recuperar vigor en pocas semanas.

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