En un limonero puede aparecer de repente una rama mucho más larga, recta y vigorosa que las demás. Crece rápidamente, produce hojas ligeramente diferentes y parece pertenecer a otra planta. Antes de cortarla conviene saber exactamente desde dónde nace.
El fenómeno es especialmente frecuente en los limoneros injertados. El nuevo brote puede surgir de la parte de la planta utilizada como portainjerto, es decir, aquella sobre la que se injertó la variedad productora de fruto.
Qué es el punto de injerto y por qué importa
Muchos limoneros adquiridos en viveros no crecen sobre sus propias raíces. La variedad elegida para producir los limones se injerta sobre otra planta, llamada portainjerto, seleccionada principalmente por las características de su sistema radicular.
En el tronco suele ser posible localizar el punto donde las dos partes fueron unidas. Puede aparecer como un pequeño abultamiento, una curva o un cambio en el aspecto de la corteza.
Todo lo que crece por encima de ese punto pertenece normalmente a la variedad injertada. Los brotes que parten del tronco por debajo del injerto o directamente de las raíces pueden, en cambio, pertenecer al portainjerto.
Dónde nace la rama: el primer control que hay que hacer
Si el nuevo tallo nace desde la base, casi a nivel del suelo, o desde una zona del tronco situada bajo el punto de injerto, es muy probable que se trate de un chupón del portainjerto.
Estos brotes tienden a crecer con gran velocidad. Pueden alargarse verticalmente varios centímetros mientras las ramas normales del limonero avanzan mucho más despacio.
Si, en cambio, la rama nace claramente por encima del injerto, podría ser simplemente un nuevo brote especialmente vigoroso de la variedad cultivada. La posición debe comprobarse siempre antes de guiarse únicamente por el aspecto de las hojas.
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Por qué las hojas pueden parecer distintas
El portainjerto puede pertenecer a una especie o variedad diferente a la parte superior de la planta. Por eso las hojas de los nuevos chupones pueden tener forma, tamaño o color ligeramente distintos.
En algunos portainjertos utilizados para los cítricos, como el naranjo trifoliado y ciertos híbridos suyos, la diferencia puede ser muy evidente porque las hojas presentan tres hojuelas en lugar de la lámina única típica del limonero.
En otros casos la comparación es menos inmediata: las hojas pueden ser más pequeñas, más oscuras, más coriáceas o tener un pecíolo diferente. A veces la primera señal es simplemente la presencia de una rama que crece de forma notablemente más rápida que el resto de la copa.
Por qué el chupón crece con tanto vigor
El portainjerto posee su propio sistema radicular y puede utilizar directamente el agua y los nutrientes absorbidos del suelo. Un brote suyo parte, por tanto, de una estructura ya bien desarrollada y puede crecer con gran vigor.
Si se deja en la planta, puede producir cada vez más hojas y nuevas ramificaciones. Una parte de los recursos disponibles se destina así a sostener vegetación que no pertenece a la variedad de limonero cultivada.
Con el tiempo el chupón puede volverse muy grande y llegar a competir con la copa injertada. Por eso conviene intervenir cuando el brote es todavía joven, en lugar de esperar a que se convierta en una rama gruesa y leñosa.
Cómo eliminar el chupón correctamente
Una vez verificado que el brote nace realmente bajo el punto de injerto, puede eliminarse. El corte debe realizarse lo más cerca posible del punto de origen, sin dejar un tocón largo. Para ramas con cierta consistencia se utilizan tijeras limpias y afiladas.
Los brotes muy jóvenes pueden a veces retirarse fácilmente cuando aún están tiernos. Dejar varios centímetros de rama puede favorecer la aparición de nuevos brotes en la misma zona, así que conviene llegar cerca de la base sin dañar el tronco.
Tras la eliminación es útil revisar periódicamente esa misma zona, ya que algunos portainjertos pueden producir más chupones a lo largo de la temporada.
No todas las ramas vigorosas son chupones
Una rama muy vigorosa no es automáticamente un chupón. El limonero puede producir brotes verticales muy fuertes también por encima del punto de injerto, sobre todo después de una poda o durante una fase de crecimiento intenso.
En ese caso la rama pertenece a la variedad cultivada y puede gestionarse en función de la forma de la copa. Si crece en la dirección correcta puede conservarse; si genera demasiada densidad o se cruza con otras ramas puede acortarse más adelante.
Cortar solo porque las hojas parecen ligeramente más grandes arriesga eliminar vegetación útil. La verificación decisiva sigue siendo siempre la posición de origen del brote.
Revisar la base durante primavera y verano
En primavera y verano conviene echar un vistazo periódicamente a la parte inferior del tronco. Los chupones son mucho más sencillos de eliminar cuando miden pocos centímetros que cuando ya se han convertido en ramas gruesas.
Si aparecen brotes desde el suelo, hay que comprobar si nacen realmente de las raíces del limonero o de posibles hierbas crecidas en el mismo tiesto.
Cuando una rama parece completamente diferente al resto de la planta, seguir el tallo hasta su origen proporciona casi siempre la clave principal: si nace bajo el injerto, es probablemente vegetación del portainjerto y puede eliminarse; si parte por encima, pertenece con mayor probabilidad al limonero cultivado y debe valorarse como una rama nueva normal.
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