El limonero puede multiplicarse por estaquillado, aunque no es una técnica con resultado garantizado. En los viveros, los cítricos se injertan con frecuencia porque el portainjerto y la variedad juntos aportan características que una estaca no puede reproducir. Aun así, vale la pena intentarlo si se elige la rama con cuidado y se controlan sobre todo la humedad y la ventilación.
La planta resultante será un clon de la parte extraída y conservará sus caracteres varietales, pero no tendrá automáticamente el vigor, la adaptación al suelo ni la productividad de un limonero injertado.
Elige una rama joven pero ya consistente
Se toma un brote sano del año, parcialmente lignificado, de unos 10 a 15 centímetros de longitud. No debe tener frutos, flores, cochinillas ni manchas sospechosas. Con unas tijeras limpias se corta justo por debajo de un nudo y se eliminan las hojas inferiores.
Las pocas hojas que se dejan en la parte superior pueden reducirse para limitar la pérdida de agua. La estaca no debe quedar al sol mientras se prepara el tiesto: envolver temporalmente la base en papel ligeramente húmedo evita una deshidratación rápida.
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Prepara un sustrato húmedo pero no encharcado
Un tiesto pequeño con orificio de drenaje se llena con sustrato de propagación aireado, aligerado con perlita o gravilla. El agua debe atravesarlo, pero la mezcla tiene que conservar una ligera humedad. La tierra pesada de jardín puede asfixiar fácilmente una base sin raíces.
El hormona enraizante es opcional. Si se utiliza, hay que seguir las instrucciones de la etiqueta y eliminar el exceso: más polvo no significa más raíces.
Introduce la base sin dañarla
Se abre un agujero con un palillo o lápiz, se coloca el corte con al menos un nudo por debajo del nivel del sustrato y se aprieta suavemente la mezcla a su alrededor. Tras un primer riego completo, se deja escurrir. El tiesto se mantiene en un lugar cálido, con luz intensa indirecta y alejado del sol directo.
Una cubierta transparente ayuda a reducir la transpiración, siempre que se abra cada día. La condensación constante sobre las hojas crea un ambiente propicio para problemas: mantener el follaje empapado de forma continuada es perjudicial también en el limonero adulto.
Qué observar en las semanas siguientes
El sustrato se mantiene apenas húmedo, nunca empapado. Una base negra o blanda indica podredumbre; las hojas que se enrollan rápidamente pueden señalar aire demasiado seco o tejidos ya incapaces de absorber agua. La aparición de nuevas yemas es una señal alentadora, pero por sí sola no demuestra que el sistema radicular sea sólido.
Hay que esperar a que el crecimiento continúe y a que el cepellón ofrezca una ligera resistencia al tirar. No se debe extraer la estaca repetidamente para comprobar su estado. Si las hojas amarillean, las posibles causas no se reducen únicamente al riego.
El traslado al exterior
Cuando la estaca ha enraizado, se abre la cubierta durante periodos cada vez más largos. Después se trasplanta a un recipiente algo mayor sin romper el joven cepellón. El sol de la mañana se introduce de forma gradual y se evita un balcón con mucho viento durante los primeros días.
La caída de algunas hojas puede acompañar el cambio de ambiente; una caída continua exige revisar raíces, luz y riego. Durante el primer invierno, el joven sistema radicular necesita protección frente a las temperaturas extremas: el tiesto permanece en un lugar luminoso y resguardado de las heladas, sin encerrarlo en un ambiente cálido y oscuro, y con temperaturas más bajas el consumo de agua también disminuye.
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