Un Árbol de Jade puede tener muchísimas hojas y parecer igualmente desnudo. Ocurre cuando la vegetación se concentra en los extremos de las ramas mientras el centro de la copa queda ocupado casi exclusivamente por tallos leñosos.
Esta forma aparece con frecuencia tras varios años de crecimiento libre. Las ramas se alargan hacia la luz, las puntas continúan produciendo hojas y la parte interior recibe cada vez menos luminosidad. El resultado es una especie de corona verde alrededor de un centro vacío.
Por qué el centro de la copa se queda sin hojas
Antes de cortar conviene identificar por qué el centro se ha vaciado. Si las ramas son largas, bien verdes en los extremos y casi sin hojas en la parte interior, la causa suele ser una combinación entre el crecimiento hacia el exterior y la escasa luz dentro de la copa.
Un Árbol de Jade colocado siempre con el mismo lado hacia una ventana puede además desarrollar una masa vegetal mucho más abundante en uno de sus lados.
El centro no se rellena atando las ramas hacia adentro. Lo adecuado es favorecer nuevos puntos de ramificación más cercanos al tronco.
Cómo acortar las ramas para estimular brotes internos
Las ramas más largas pueden acortarse volviendo hacia un punto en el que todavía haya nudos sanos. La Crassula ovata tiende a producir nuevos brotes cerca de la zona del corte: al eliminar la parte terminal se reduce la dominancia del ápice y algunas yemas laterales pueden empezar a desarrollarse.
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No es necesario cortar todas las ramas a la misma altura. Una intervención selectiva, distribuida por la copa, permite mantener parte del follaje mientras se estimula simultáneamente la aparición de ramificaciones más internas. En un ejemplar muy grande se puede actuar de forma gradual, empezando por las zonas más vacías.
Dónde exactamente realizar el corte
A lo largo de las ramas se reconocen fácilmente los puntos de los que nacen pares de hojas. El corte se realiza justo por encima de uno de esos nudos, dejando una porción sana de tallo por debajo.
Desde esa zona pueden desarrollarse uno o más brotes laterales que, al crecer, producirán nuevos pares de hojas y contribuirán a rellenar el espacio antes vacío. El número de brotes no puede determinarse de antemano: algunos cortes generan una sola nueva dirección, otros estimulan dos ramificaciones. Se necesitan tijeras limpias y una superficie de corte limpia, especialmente en ramas ya bastante gruesas.
La luz en el interior de la copa
La poda por sí sola no resuelve el problema si la nueva vegetación sigue recibiendo poca luz. La maceta debería estar en una posición muy luminosa, con una exposición adecuada para una suculenta. Los ejemplares ya aclimatados pueden recibir sol directo, aumentando la exposición de forma gradual.
Una copa muy densa en la parte exterior puede dar sombra al centro. Acortar algunas puntas permite que la luz penetre mejor entre las ramas y llegue a las nuevas yemas. Rotar periódicamente la maceta ayuda además a evitar que todo el crecimiento se oriente hacia una sola ventana.
Qué hacer con las ramas cortadas
Las ramas cortadas no tienen que desecharse necesariamente. Las porciones más sanas pueden convertirse en esquejes, dejando secar la superficie del corte antes de introducirlas en un sustrato adecuado para suculentas.
Cuando la maceta principal es suficientemente amplia, algún esqueje puede colocarse en los espacios periféricos más vacíos, siempre que no se cree una masa excesivamente apretada. Para un Árbol de Jade antiguo con tronco ya bien estructurado, el resultado más interesante proviene normalmente de los brotes producidos directamente sobre las ramas acortadas, ya que mantienen la continuidad con la estructura leñosa de la planta.
Riego y espera tras la poda
Al reducir parte de la copa disminuye temporalmente también la cantidad de agua perdida a través de las hojas. El sustrato puede tardar más tiempo en secarse que antes del corte, por lo que no conviene compensar la poda con riegos abundantes intentando acelerar la aparición de brotes.
La Crassula almacena agua en las hojas y en los tallos. El sustrato debe poder secarse bien antes de un nuevo riego, porque unas raíces sanas y bien aireadas son mucho más útiles para la ramificación que una tierra continuamente húmeda.
Tras el corte la respuesta no es inmediata. En los nudos cercanos pueden empezar a aparecer pequeñísimas puntas verdes, a menudo tan pequeñas que resultan difíciles de distinguir los primeros días. Cuando un nuevo ramo alcanza cierta longitud, un pellizco adicional puede favorecer otra bifurcación y aumentar todavía más la densidad de la copa. Acortar algunas ramas externas, conservar nudos vitales y garantizar luz a la parte central permite desplazar progresivamente el crecimiento hacia el interior sin recurrir a una poda drástica.
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