Consejos útiles

El agua del aire acondicionado puede usarse en el balcón si se aprovecha correctamente

El agua del aire acondicionado puede usarse en el balcón si se aprovecha correctamente

El agua que sale del aire acondicionado se forma cuando el aire caliente y húmedo entra en contacto con las partes frías del aparato. El vapor de agua presente en el ambiente se convierte en gotitas que se recogen y se canalizan a través del tubo de desagüe.

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Por este motivo, el agua de condensación es muy distinta del agua del grifo. En general contiene muy pocos minerales, lo que lleva a compararla con frecuencia con el agua destilada, aunque esa comparación debe tomarse con cautela.

El agua que produce el aire acondicionado no se obtiene mediante un proceso de destilación controlado y puede atravesar superficies donde se acumulan polvo, bacterias, mohos y otros residuos. Por eso no debe considerarse automáticamente pura, estéril ni adecuada para cualquier uso.

Dónde resulta útil en el balcón y el jardín

La escasez de minerales puede ser una ventaja en determinadas situaciones. El agua del grifo muy dura tiende a dejar con el tiempo depósitos blanquecinos en la tierra, las macetas y las hojas. El agua de condensación, al contener en general menos cal, puede reducir ese problema.

Uno de los usos más sencillos es regar ocasionalmente algunas plantas ornamentales en maceta, sobre todo cuando el agua de red es especialmente calcárea. Para mayor precaución puede mezclarse con agua del grifo, evitando así confiar todo el riego únicamente a la condensación.

También resulta práctica para limpiar macetas y platos. En verano estos recipientes acumulan fácilmente polvo, restos de tierra y depósitos de cal. El agua recogida del climatizador puede emplearse para un primer lavado sin consumir agua potable.

Otro uso útil es limpiar las hojas grandes y lisas de las plantas ornamentales. Una hoja cubierta de polvo recibe menos luz y tiene peor aspecto. Un paño suave ligeramente humedecido permite eliminar la suciedad con delicadeza sin dejar las manchas de cal que aparecen al usar agua muy dura.

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Conviene evitar, no obstante, dejar las hojas constantemente mojadas o pulverizar grandes cantidades de agua sobre la vegetación, especialmente cuando las temperaturas son altas y la circulación del aire es escasa, ya que la humedad persistente puede favorecer problemas fúngicos.

En el jardín también puede emplearse para pequeñas tareas que no requieren agua potable: aclarar herramientas, limpiar regaderas o enjuagar algunas superficies exteriores.

El principio más útil es claro: esta agua no tiene que sustituir necesariamente la que se usa habitualmente para regar, sino convertirse en un recurso complementario destinado a operaciones donde la calidad del agua es menos crítica.

Plantas a las que no conviene darla directamente

Que el agua del aire acondicionado tenga poca cal no significa que sea automáticamente adecuada para todas las plantas. El origen del agua y el estado del aparato deben valorarse siempre antes de utilizarla.

Hay que prestar especial atención a las plantas comestibles. Cuando se cultivan hortalizas, aromáticas, fresas u otras especies destinadas al consumo, es preferible usar agua de origen más controlado, sobre todo en las partes de la planta que se van a comer.

El problema principal no es tanto la composición mineral de la condensación como la posibilidad de que el agua haya recogido contaminantes al pasar por el interior del climatizador. Las bandejas y las tuberías pueden albergar microorganismos si no se limpian con regularidad.

Por el mismo motivo, no debería usarse indiscriminadamente en plantones muy jóvenes, semilleros ni esquejes delicados. En estas fases las raíces y los tejidos vegetales son especialmente sensibles y conviene reducir al máximo las variables.

Las plantas que ya muestran síntomas de deterioro tampoco mejoran simplemente cambiando el agua de riego. En esos casos hay que evaluar también el abonado, el drenaje, la exposición y la calidad del sustrato.

Cómo verificar el aparato antes de recoger el agua

Antes de usar la condensación en las plantas conviene observar bien de dónde procede. Un aparato bien mantenido es una condición fundamental.

En el interior del aire acondicionado se acumulan con el tiempo polvo, partículas del aire y microorganismos. La formación continua de humedad puede además crear un ambiente favorable al desarrollo de mohos si los filtros, las bandejas y los sistemas de drenaje no se limpian periódicamente.

El agua recogida debe tener un aspecto transparente y carecer de olores extraños. Si presenta una coloración anómala, residuos visibles o un olor desagradable, no debe usarse en las plantas.

El recipiente destinado a la recogida también debe estar limpio. Usar una botella o un envase sucio anula cualquier precaución tomada con el aparato. Es preferible elegir recipientes fáciles de lavar y de vaciar por completo.

Un error frecuente consiste en conservar la condensación durante varios días. Al tratarse de agua pobre en desinfectantes y potencialmente contaminada con materia orgánica, una conservación prolongada puede favorecer la proliferación de bacterias y otros microorganismos. Con temperaturas estivales elevadas, el agua estancada se deteriora con más rapidez, por lo que lo más conveniente es usarla en un plazo breve.

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